Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Nadie dijo a estos indios nada. Ni adónde se les llevaba ni por cuánto tiempo ni en qué condiciones. Ellos obedecieron sin proferir palabra. Se miraban entre sÃ, sin comprender nada, y avanzaban a pie, lentamente, la cabeza baja y sumidos en un silencio trágico. ¿Adónde se les estaba llevando? Quién sabe al Cusco, para comparecer ante los jueces por los muertos de Colca. ¡Pero si ellos no habÃan hecho nada! ¡Pero quién sabe! ¡Quién sabe! O tal vez los estaban llevando a ser conscriptos. ¿Pero también los viejos podÃan ser conscriptos? ¡Quién sabe! Y, entonces, ¿por qué iban con ellos los Marino y otros hombres particulares, sin vestido militar? ¿SerÃa que estaban ayudando al subprefecto? ¿O acaso se los estaban llevando a botarlos lejos, en algún sitio espantoso, por haberlos agarrado en la plaza, a la hora de los tiros? ¿Pero dónde estarÃa ese sitio y por qué esa idea de castigarlos botándolos asÃ, tan lejos? ¡Quién sabe! ¡Quién sabe! ¡Quién sabe! ¡Pero ni un poco de cancha! ¡Ni un puñado de trigo o de harina de cebada! ¡Y ni siquiera una bola de coca! Cuando ya fue de mañana y el sol empezó a quemar, muchos de ellos tuvieron sed. ¡Pero ni siquiera un poquito de chicha! ¡Ni un poco de cañazo! ¡Ni un poco de agua! ¿Y las familias? ¡La pobre Paula, embarazada! ¡El Santos, todavÃa tan chiquito! ¡El taita Nico, que se quedó almorzando en el corral! ¡La mama Dolores, tan flacuchita la pobre y tan buena! ¡Y los rocotos amarillos, grandes ya! ¡El tingo de maÃz, verde, verde! ¡Y el gallo cenizo, para llevarlo a Chuca!… ¡Ya todo iba quedando lejos, lejos!… ¿Hasta cuándo? ¡Quién sabe! ¡Quién sabe!