Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos La procesión se llevarÃa a cabo, a tenor de inmemorial liturgia, en amplias y artÃsticas andas, resplandecientes de magnolias y de cirios. El anda, este año, serÃa en forma de huerto. Dos hombres fueron designados para ir a traer de la espesura, la madera necesaria. A costa de artimañas y azogadas maniobras, los dos niños, Miguel y yo, fuimos incluidos en la expedición.
HabÃa que encaminarse hacia un gran carrizal, de singular varillaje y muy diferente de las matas comunes. Se trataba de una caña especial, de excepcional tamaño, más flexible que el junco y cuyos tubos eran susceptibles de ser tajados y divididos en los más finos filamentos. El amarillo de sus gajos, por la parte exterior, tiraba más al amaranto marchito que al oro brasilero. Su mejor mérito radicaba en la circunstancia de poseer un aroma caracterÃstico, de mÃstica unción, que persistÃa durante un año entero. El carrizo utilizado en cada Semana Santa, conservado era en casa de mi tÃo, como una reliquia familiar, hasta que el del año siguiente viniese a reemplazarlo. De la honda quebrada donde crecÃa, su perfume se elevaba un tanto resinoso, acre y muy penetrante. A su contacto, la fauna vernacular permanecÃa en éxtasis subconsciente y en las madrigueras chirriaban, entre los colmillos alevosos, rabiosas oraciones.
