Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Y esta noche, en que el administrador ya no podÃa conciliar el sueño, vino a su mente de súbito la idea del regalo prometido por don Julio. Si el administrador lograba engendrar un hijo macho, serÃa una cosa formidable. Pero ¿cómo lograrlo? Más de una vez se habÃan hecho él y su mujer esta interrogación. ¿Cómo engendrar un hijo hombre? Los dos pensaban que la cosa consistÃa en alimentarse bien. Otras veces creÃan que era cuestión de técnica y, en las horas de escepticismo, pensaban, siguiendo su experiencia, que eran estos designios de la suerte y que no habÃa nada que hacer. La pareja pasaba noches ardidas de esfuerzo y ansiedad. HabÃa ocasiones en que Eva, después de un espasmo heroico y calculado, como un teorema de raÃz cúbica, se sumÃa en un silencio abstracto para luego exclamar de pronto, besando sudorosa a su marido:
—¡Ya! ¡Yo creo que ya! ¡Siento que ahora sÃ, que ya! Lo siento. ¡Lo siento claramente!
—No —respondÃa Arturo, exhausto y desalentado—. Yo he sentido que no. Esto es una broma.
Otras veces era el administrador quien solÃa exclamar en el instante preciso de su goce:
—¡Ya!… ¡Ya!… ¡Ya!… ¡Ya!…
Eva, por el contrario, se mostraba escéptica, aunque no se atreviese a desalentar a su marido y, más bien, le respondÃa con jadeante y débil voz:
—SÃ… Probablemente… Probablemente…