Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Analquer no les hacÃa caso. No se daba cuenta de nada. Estaba completamente fuera de sÃ. Al llegar a una esquina, seguÃa de frente siempre, sin detenerse a escoger la dirección más conveniente. A menudo, se paraba ante una puerta abierta, a mirar una tienda de comercio o lo que pasaba en el patio de una casa. Juncio lo llamaba y lo sacudÃa por el brazo, haciéndole volver de su confusión y aturdimiento. Las gentes, llamadas a sorpresa, se reunÃan en grupos a verlos:
—¿Quiénes son?
—Son salvajes del Amazonas.
—Son dos criminales, escapados de una cárcel.
—Son curanderos del mal del sueño.
—Son dos brujos.
—Son descendientes de los Incas.
Los niños empezaron a seguirles.
—Mamá —referÃan los pequeños con asombro—, tienen unos brazos muy fuertes y están siempre alegres y riéndose.
Al cruzar por la plaza, Juncio y Analquer penetraron a la iglesia, donde tenÃan lugar unos oficios religiosos. El templo aparecÃa profundamente iluminado y gran número de fieles llenaban la nave. Los soras y los niños que les seguÃan, avanzaron descubiertos, por el lado de la pila de agua bendita, deteniéndose junto a una hornacina de yeso.