Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos ¿Y el otro?… ¡Oh espectáculo de impiedad y de heroísmo! El señor Marcos Lorenz también estaba allí. Le hallé alarmantemente demudado. Él, a su vez, me vio, pero no pareció verme. Le saludé con una venia, y no me hizo caso. Muy cerca de la pareja, erguíase aquel hombre, rígido, petrificado en dantesca laceria.
Monseñor, revestido de finísima pelliza de gran tono, mayaba, con voz enronquecida, el sagrado latín del sacramento. En los incensarios de plata antigua y cadenillas de oro, ardían los granos de resinas místicas. La orquesta por segunda vez doblaba la llave del sol de la partitura; y, sudoroso, el acólito, murmuraba como en sueños, de capítulo en capítulo sus sílabas rituales.