Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Orate de candor, aposéntome bajo la uña índiga del firmamento y en las 9 uñas restantes de mis manos, sumo, envuelvo y arramblo los dígitos fundamentales, de 1 en fondo, hacia la más alta conciencia de las derechas.
Orate de amor, con qué ardentía la amo.
Yo la encontré al viento el velo lila, que iba diciendo a las tiernas lascas de sus sienes: «Hermanitas, no se atrasen, no se atrasen…». Alfaban sus senos, dragoneando por la ciudad de barro, con estridor de mandatos y amenazas. Quebróse, ¡ay!, en la esquina el impávido cuerpo: yo sufrí en todas mis puntas, ante tamaño heroísmo de belleza, ante la inminencia de ver humear sangre estética, ante la muerte mártir de la euritmia de esa carnatura viva, ante la posible falla de un lombar que resiste o de una nervadura rebelde que de pronto se apeala y cede a la contraria. ¡Mas he allí la espartana victoria de ese escorzo! Y cuánta sabiduría, en metalla caliente, cernía la forja de aquese desfiladero de nervios, por todas las pasmadas bocas de mi alma. Y luego, sus muslos y sus piernas y sus prisioneros pies. Y sobre todo, su vientre.
