Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Ocasión llegó en que habiendo asistido en unión de Mirtho al teatro, nos hallábamos ambos juntos en la sala, cuando en uno de los entreactos, dieron mis ojos con uno de mis amigos. Este dístinguióme a su vez e hízome señas para que saliese a atenderle al foyer. Harto nos amábamos con ese muchacho para que, por inusitada que fuera tal invitación en ese instante, yo no la atendiese. Pedí perdón a Mirtho y salí a verle.
—¡Ahora no lo negarás! —exclamó aquel amigo desde lejos—. Allí estás ahora mismo con la otra… ¡Y cuánto se parece a Mirtho!
Repliquéle que no, que él no se había fijado. Fue todo inútil.
Despedíme riendo y volví al lado de Mirtho, sin haber dado mayor importancia a lo que creí un simple juego de camarada y nada más.