El Libro prohibido de Enoc
El Libro prohibido de Enoc 23 Y las santidades de los santos que estaban cerca de Él no se alejaban durante la noche ni se separaban de Él.
24 Yo hasta este momento estaba postrado sobre mi rostro, temblando y el Señor por su propia boca me llamó y me dijo: «Ven aquí Enoc y escucha mi Palabra».
25 Y vino a mí uno de los santos, me despertó, me hizo levantar y acercarme a la puerta e incliné hacia abajo mi cabeza.