Poemas
Poemas Y ya que tu fotografÃa
me es conmovedora y sugerente
hasta tal punto, y que además vive
cerca de mÃ, de dÃa y de noche, lascivo
y siempre dispuesto, tu cuerpo en carne
y hueso y vivos músculos
y tu alma festiva, oh querida
malvada, ya no seré «formal»
nunca más y al diablo con las pastoras
otras que tú que voy a recluir
y a saquear[4] de tan bella manera,
—importa que lo sepas—
que moriré, de eso más orgulloso
que de cualquier gloria que se estime
¡y más dichoso que la fehcidad!
Y en la tumba donde reposa mi razón,
igual de hermosa como lo fue la vida,
deposita allÃ, en su marco afelpado,
sobre mi corazón, tu fotografÃa.
Carne
