Poemas
Poemas Jugaba con su gata,
y era maravilla ver
la mano blanca y la blanca pata
retozar en la sombra del atardecer.
EscondÃa —¡la bellaca!—
bajo sus mitones de negra lana
sus mortÃferas uñas de ágata,
cortantes y claras como cuchillas.
La otra también se volvÃa zalamera
y retraÃa su garra acerada,
pero el diablo de esto no se perdÃa nada…
Y en el gabinete donde, sonora,
retiñÃa su risa aérea,
cuatro puntos de fósforo brillaban.
Caprichos en Poemas saturninos
