Poemas
Poemas ¡Bella «hasta hacer pecar a un santo», y turbar bajo la muceta
a un viejo juez! Anda como una emperadora.
Habla —y al hacerlo sus dientes reverberan—
italiano, con un ligero acento ruso.
Sus ojos frÃos donde el esmalte engasta el azul de Prusia
tienen el destello insolente y duro del diamante.
En cuanto al esplendor de los senos y al brillo
de la piel, ninguna reina o cortesana, ya fuera
Cleopatra la lince o la gata Ninon,
iguala su belleza patricia, ¡no!
Mira, oh, buen Buridán: «¡Es una gran dama!».
Es necesario —¡sin término medio!— adorarla de rodillas,
obsequioso, sin otro astro en el cielo que su pesada y roja cabellera,
o bien ¡fustigarle la cara a esa mujer!
Caprichos en Poemas saturninos
