Poemas
Poemas Girad, girad, buenos caballitos de madera,
girad cien veces, girad mil veces,
girad a menudo y girad siempre
girad, girad al son de los oboes.
El niño rojo y la madre blanca,
el tipo de negro y la niña de rosa,
una a lo suyo y el otro que posa,
el domingo cada uno se da un capricho.
Girad, girad, caballos de su corazón,
mientras que alrededor de vuestros torneos
titila el ojo del astuto bribón,
¡girad al son del émbolo vencedor!
Es extraño cómo embriaga
ir así en este circo bobo:
bien en el vientre y dolor en la cabeza,
mal en cantidad y bien en multitud.
Girad al son del acordeón,
del violín, del trombón loco,
caballos más mansos que corderos,
mansos como un pueblo en revolución.
El viento azotando la carpa, los vasos,
los mostradores y la bandera tricolor,
y las enaguas, y ¿qué otra cosa?
produce un estrépito de quinientos truenos.
Girad, jacas, sin que haya necesidad
de nunca usar espuela alguna
para guiar vuestros galopes decididos: