Poemas
Poemas Separémonos de una vez por todas,
queridísimos señores y tan bellas señoras.
Basta ya de tantos epitalamios, porque además,
nuestros placeres fueron poca cosa.
¡Ningún remordimiento, ningún pesar verdadero, ningún desastre!
Es espantoso cuán afines
nos sentimos a los borregos
por el peor poetastro adornados.
Fuimos tal vez demasiado ridículos,
fingiendo atreverse poco.
El Dios de amor quiere que nos quedemos con aliento[10],
¡tiene razón! Y es un Dios joven.
Separémonos, de nuevo os lo digo,
nuestros corazones, que balaron tanto,
¡cómo reclaman desde hoy, a gritos,
el embarque para Sodoma y Gomorra!
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