Poemas
Poemas A Léon Valade.
Ya no es el que soñaba con la luna de la vieja canción
que a los abuelos sonreía en el dintel de la puerta;
su alegría, así como su candela, ¡lástima!, está muerta,
y su espectro hoy se nos aparece, delgado y claro.
Y he aquí que entre el espanto de un largo relámpago
su pálida blusa parece, al viento frío que lo arrastra,
una mortaja, y su boca está abierta, de tal manera
que parece gritar bajo las mordeduras de los gusanos.
Con el ruido de un vuelo de aves nocturnas que pasan,
sus mangas blancas dibujan vagamente por el espacio
signos locos a los que nadie contesta.
Sus ojos son grandes fosas donde el fósforo trepa
y la harina hace aún más espantosa su cara
exangüe con la nariz afilada de un moribundo.
Antaño y hogaño
