Poemas
Poemas La catedral es majestuosa,
la imagino en pleno campo
sobre algún afluente del Meuse
no lejos del Océano al que llegue,
el Océano nunca visto que adivino
por el aire cargado de sales y de aromas.
La cruz es de oro en la noche divina
en medio de las torres alzadas y de las cúpulas.
El ángelus forma en los campanarios
una corona de plata que canta.
Blancos búhos, ululando largamente
giran sin fin con encanto.
Procesiones nuevas y resplandecientes
van y vienen de numerosos pórticos,
seda y perlas de rosarios vivos,
rogaciones[13] para queridos frutos secretos.
No es un sueño ni la vida,
es mi bello y casto pensamiento,
si preferís, mi filosofía,
muerte mía así disfrazada.
Felicidad