Poemas
Poemas ¡Tengo frÃo, un frÃo de hielo,
en cualquier sitio me quemo!
Mis huesos se van cariando,
mis heridas van gritando;
mis enemigos llenos de alegrÃa
¡qué buena presa de mà hicieron!
Mi corazón, mi cabeza y mis costados
padecen supremos males.
Todo me huye, ¡adiós gloria!
¿acaso es esto el Purgatorio?
O ¿es el Infierno, este lugar
que de Dios ya no me habla?
—La indignidad de tu suerte
es el placer de uno más Fuerte,
de uno más Justo y más Hábil
que tu propio yo débil.
Padeces un mal tan profundo
causado por Voluntades,
más benignas que la tuya
tan mala y tan poco cristiana.
Tus humillaciones
son bendiciones;
y esas lúgubres sequedades
en las que te desentiendes,
puras advertencias
descendidas de cielos amantes.
Tus enemigos son los ángeles,