Poemas
Poemas Y, desde entonces, he vivido con todas las capacidades
del corazón y del espÃritu maduradas por el verano
radiante de felicidad y de adversidad.
He aquà por qué soy lo que llaman ese hombre
extraño, y que no lo es, aunque asà lo llamen.
Como mucho un original; ¿también?, ¿también?
Porque no poso en uno u otro decorado,
que yo sepa, y mi gesto es siempre natural,
triste o alegre, bastante vivo admito, por azar,
cuando viene bien, bastante lento por casualidad, si es preciso.
Soy un hombre extraño, según me dicen:
a los ojos de algunos puro y simple bandido,
puro y simple imbécil a los ojos de otros cuantos;
otros también me colocaron en el rango de los falsos apóstoles,
¿por qué? Varios al fin en el rango de los dioses, ¿por qué,
Dios mÃo? Cuando solo soy un hombrecillo bastante tranquilo,
en general, a pesar de alguna incoherencia.
Ahora bien, he sufrido bastante y no menos gozado:
