Poemas
Poemas Porque no poso en uno u otro decorado,
que yo sepa, y mi gesto es siempre natural,
triste o alegre, bastante vivo admito, por azar,
cuando viene bien, bastante lento por casualidad, si es preciso.
Entonces, queridos amigos mÃos, valorad en su justo precio
mi carácter tal como es: ¿de una pieza?
No —además no creo que importe en este caso—,
pero como una fortaleza poco complicada[14]; ¿siempre de buena fe?
No, porque soy un hombre y no soy un oso
solitario, valiente animal un tanto huraño,
pero ¡tan franco! —y miento a veces, más bien de palabra
que de otra manera, pero en fin miento… en el fondo, ¡tan poco!
SÃ, sà tengo mis defectos, ¿quién no los tiene ante Dios?
Tengo mis vicios también, ¡por Dios! ¿Quién no tiene alguno
o muchos? Pero las circunstancias mandan,
hay que soportarme asÃ, más bien amarme asÃ,
porque necesito que me quieran.
Y también esto: