Poemas
Poemas A la señorita Rachilde.
Nos haces iguales a los héroes y a los dioses,
y, velando para que seamos los únicos dandis,
haces de nuestros orgullos cimas radiantes,
y no ya esos focos de turbios incendios.
Brillas y luces, astro vivaz de rayos suaves,
sobre el horizonte negro de una pesada tristeza.
Es por ti sobre todo por lo que agradamos al Dios celoso,
por ti elegida, única, flor del Bien, ¡Delicadeza!
El más orgulloso orgullo, el más púdico pudor
que no sabes enrojecer de tanto ser orgullosa,
que no puedes sino vencer en tu sereno ardor,
Virgen[16] que lo ha sabido todo, muy apacible guerrera.
Música para el alma y para el espíritu perfume,
virtud que solo es un nombre, mas nombre de ángel,
noble dama guiando al cielo que sonríe
nuestro inmenso esfuerzo extraído de este fango.
Amor
