Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Esta decisión hubo de valerle una escena terrible de parte de Hamilton y de Saunders. Ambos acólitos quejáronse con violencia de aquellos continuos cambios introducidos en un programa que debiera constituir la ley en las excursiones.
—¡Y además, caballero, retenga usted bien esto! —habÃa concluido diciendo Saunders, separando bien las sÃlabas y subrayándolas—: Yo-no-par-ti-ré-a-las-seis-y-me-dia.
—Ni yo tampoco —habÃa apoyado el baronet, celoso de igualar a su modelo—, y Lady Hamilton tampoco partirá, y Miss Hamilton hará lo mismo que su madre. Todos nosotros estaremos en el muelle a las ocho en punto, según especifica su programa de usted, y contamos con encontrar allà los medios de transporte que el programa promete. ¡Téngalo en cuenta!
Tal vez serÃan fundadas las observaciones de Hamilton y Saunders; pero Thompson, pese a su buen deseo de complacer y contentar a sus pasajeros, se sentÃa ya al término de su paciencia para con estos dos. Limitóse a saludarlos secamente, sin concederles la menor respuesta.
Dejando a bordo a la joven Thargela, la cabalgata, enteramente parecida a la de Fayal, emprendÃa la marcha el dÃa siguiente por la mañana, a las siete en punto, a una señal de Thompson. PodÃan notarse en ella numerosas deserciones.