Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Saunders, con un gesto desolado, comentó un sordo sollozo de Dolly. Después, por fin, Jack Lindsay, adelantándose un poco a sus compañeros, iba a tomar la palabra, cuando de súbito retrocedió palideciendo y con el brazo extendido.
El interés de la escena habÃa monopolizado la atención general. Nadie se habÃa preocupado de lo que pudiera pasar al otro lado del buque. Al movimiento hecho por Jack, todas las miradas se dirigieron hacia el punto que éste designaba.
Entonces, a la claridad de los fanales, un grupo trágico se ofreció a la vista. La frente ensangrentada, los vestidos chorreando y manchados de lodo, Roberto Morgand estaba allÃ, sosteniendo a Alice Lindsay, desfallecida, pero alzando, no obstante, enérgicamente su rostro de una palidez cadavérica.
Ella fue quien cuidó de contestar a la pregunta de Thompson.
—Henos aquà —dijo sencillamente, fijando sus ojos ardorosos de fiebre sobre su cuñado que retrocedió, más pálido aún que ella misma.
—Henos aquà —respondió Roberto con voz que sonaba como una acusación, una amenaza, un reto.