Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Pero en aquellas circunstancias tenÃa que llegar un momento en que el proyectil no se hallase en modo alguno sometido a las leyes de la gravedad, haciendo abstracción de los demás cuerpos celestes, cuyo efecto podÃa considerarse como nulo.
En efecto, la trayectoria del proyectil se trazaba entre la Tierra y la Luna. A medida que se alejaba de la Tierra la atracción terrestre disminuÃa en razón inversa del cuadrado de las distancias, pero también la atracción lunar aumentaba en la misma proporción. AsÃ, pues, neutralizándose ambas atracciones, el proyectil no pesarÃa nada. Si las masas de la Luna y de la Tierra hubieran sido iguales, este punto se habrÃa encontrado a igual distancia de ambos astros. Pero teniendo en cuenta la diferencia de masas, era fácil calcular que aquel punto estarÃa situado a los cuarenta y siete cincuentaydosavos del viaje, o sea a setenta y ocho mil ciento catorce leguas de la Tierra.
En aquel punto, cualquier cuerpo que no llevase en sà un principio de velocidad de traslación, permanecerÃa eternamente inmóvil, siendo igualmente atraÃdo por los dos astros y no habiendo otra fuerza que le impulsase hacia cualquiera de los dos.