Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Barbicane y sus amigos permanecieron largo rato mudos y pensativos, mirando aquel mundo que habÃan visto de lejos, como Moisés la tierra de Canaán, y del que se alejaban para no volver. La posición del proyectil respecto a la Luna se habÃa modificado, y a la sazón su fondo se hallaba vuelto hacia la Tierra.
Esta variación, observada por Barbicane, no dejó de sorprenderle. ¿Si el proyectil debÃa gravitar en torno del satélite siguiendo una órbita elÃptica, por qué no le presentaba una misma parte, como hace la Luna respecto de la Tierra? Era éste un punto oscuro.
Observando la marcha del proyectil, se podÃa conocer que al separarse de la Luna seguÃa una curva análoga a la que habÃa trazado al acercarse; describÃa, pues, una elipse muy alargada, que se extenderÃa probablemente hasta el punto de atracción igual, donde se neutralizaban las influencias de la Tierra y de su satélite.
Tal fue la consecuencia que Barbicane dedujo atinadamente de los hechos observados; convencimiento de que participaron sus dos amigos.
Al instante empezaron a menudear las preguntas.
—¿Y cuándo volvemos a ese punto muerto? —preguntó Miguel Ardán.
—¡Eso es lo desconocido! —respondió Barbicane.
