Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Se embarcaron, por fin, a bordo de la Susquehanna las cadenas de tiro, las cámaras de aire, los garfios automáticos y todo lo demás. J. T. Maston el ingeniero Murchison y los delegados del «Gun-Club» ocupaban ya sus camarotes.
No habÃa más que partir.
A las ocho de la noche del 21 de diciembre zarpó la corbeta con un mar hermoso, una brisa del noroeste y un frÃo bastante vivo. Toda la población de San Francisco se apiñaba en los muelles, conmovida, pero muda, guardando los vÃtores para la vuelta.
Se dio la máxima presión al vapor, y la hélice de la Susquehanna la empujó con rapidez fuera de la bahÃa.
Inútil es referir las conversaciones de a bordo entre los oficiales, marineros y pasajeros. Todos aquellos hombres tenÃan un solo pensamiento. Todos aquellos corazones palpitaban bajo la misma emoción. ¿Qué hacÃan Barbicane y sus compañeros, mientras los otros corrÃan a socorrerlos? ¿Se hallarÃan en estado de intentar alguna atrevida maniobra para conquistar su libertad? Nadie podÃa decirlo. ¡La verdad es que cualquier medio es insuficiente! Aquella prisión de metal sumergida en el océano a dos leguas de profundidad, desafiaba los esfuerzos de los prisioneros.