Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Diversas legumbres en conserva y «más frescas que en su tiempo», según afirmaba también Miguel, siguieron al plato de carne, y terminó la comida con té y tostadas de manteca a la americana. El té, que pareció exquisito, era de primera y regalo del emperador de Rusia, que habÃa enviado unas cuantas cajas a los viajeros.
Por último, Ardán descorchó una botella de «Nuits», que por casualidad habÃa en el departamento de las provisiones, y los tres amigos bebieron brindando por la unión de la Tierra y su satélite.
Y cual si no bastase la compañÃa de aquel excelente vino que habÃa sido destilado en las laderas de Borgoña, el Sol quiso honrar también el festÃn con su presencia. El proyectil salÃa, en aquel momento, del cono de sombra proyectado por el globo terrestre y los rayos del astro brillante fueron a dar directamente en el disco inferior del proyectil.
El deseado sol aparece.
—¡El Sol! —exclamó Miguel Ardán.
—Sin duda —respondió Barbicane—; ya lo esperaba.
—Sin embargo —dijo Miguel—, ¿el cono de sombra que la Tierra proyectaba en el espacio no se extiende más allá de la Luna?