Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —Seguramente; Nicholl y yo lo hubiéramos resuelto si la nota del observatorio no nos hubiera quitado ese trabajo.
—Pues bien, amigo Barbicane —respondió Miguel—, antes me hubiera cortado la cabeza, empezando por los pies, que hacerme resolver ese problema.
—Porque no sabes álgebra —replicó tranquilamente Barbicane.
—¡Ah! Asà son ustedes, devoradores de «x», siempre lo mismo; todo lo quieren componer con el álgebra.
—Perdóname, Miguel —replicó Barbicane—, ¿crees que se puede forjar sin martillo o labrar sin arado?
—No es fácil.
—Pues bien, el álgebra es una herramienta como el arado o el martillo, y una buena herramienta para el que sabe hacer uso de ella.
—¿De veras?
—¡Y tan de veras!
—¿Y podrÃas manejar esa herramienta en mi presencia?
—Si tienes interés en ello, no hay inconveniente.
—¿Y demostrarme cómo se ha calculado la velocidad inicial del vagón?