Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LA CATASTROFE DE SIR JOHN FRANKLIN
EL Forward consiguió cortar directamente el estrecho de James Ross; pero no sin gran trabajo. Fue menester recurrir a la sierra y a los petardos, y la tripulación quedó rendida de fatiga. Afortunadamente, la temperatura era muy soportable y 30° superior a la que encontró James Ross en igual época del año. El termómetro señalaba 34° (+2° centígrados).
El sábado se dobló el cabo Félix en el extremo norte de la Tierra del Rey Guillermo, una de las islas medianas de aquellos mares boreales.
La tripulación experimentaba entonces una impresión triste y dolorosa, y echaba miradas curiosas, pero tristes, a aquella isla cuya costa bordeaba.
En efecto, se hallaba en presencia de aquella Tierra del Rey Guillermo, teatro del más terrible drama de los tiempos modernos. A algunas millas al Oeste se habían perdido para siempre el Erebus y el Terror.
