Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras La temperatura tendÃa a bajar, y el 19 de julio cayó a los 26° (—4° centÃgrados). Subió al dÃa siguiente, pero esta amenaza anticipada del invierno ártico debÃa obligar a Hatteras a no aguardar ya más. El viento tenÃa una tendencia a fijarse en el Oeste, y se oponÃa a la marcha del buque. Y, sin embargo, Hatteras tenÃa prisa en ganar el punto en que Stewart se halló en presencia de un mar libre. El 19 resolvió avanzar por el canal a toda costa. El bergantÃn tenÃa viento de proa, y con su hélice hubiera podido luchar contra las violentas ráfagas cargadas de nieve, pero Hatteras debÃa, ante todo, economizar su combustible. Sin tener en cuenta las fatigas de la tripulación, recurrió a un medio, que los balleneros emplean alguna vez en circunstancias idénticas. Hizo atar, las embarcaciones a flor de agua, manteniéndolas suspendidas de sus cabrias en los costados del buque. Estas embarcaciones fueron sólidamente amarradas por detrás y por delante; se colocaron remos a estribor de las unas y a babor de las otras; los marineros se sentaron en el banco de los remeros, donde se fueron relevando unos a otros, y tuvieron que bogar vigorosamente para impeler al bergantÃn contra el viento.