Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Se hizo un agujero a poca distancia del bergantÃn. El agujero no era más que un espacio circular abierto en el campo, un verdadero pozo que debÃa conservarse siempre practicable, a cuyo efecto se rompÃa todas las mañanas el hielo formado en su orificio. Su objeto era procurarse agua en caso de incendio, y tenerla en abundancia para los frecuentes baños ordenados a la tripulación como medida de higiene. Para ahorrar combustible, se procuraba tomar el agua de las capas más profundas, donde está menos frÃa. ObtenÃase este resultado por medio de un aparato indicado por un sabio francés[28], aparato que bajado a cierta profundidad daba acceso al agua circundante por un doble fondo movible dentro de un cilindro.

Habitualmente, durante los meses de invierno, se quitan todos los objetos que hay en el buque, a fin de reservar mayor espacio, y se depositan en tierra en almacenes. Pero lo que puede practicarse en una costa no lo puede hacer un buque fondeado en un campo de hielo.
Todo se dispuso interiormente para combatir a los dos grandes enemigos de aquellas latitudes, que son el frÃo y la humedad. El primero trae el segundo, que es el más temible. Al frÃo se resiste, pero a la humedad se sucumbe, y, por tanto, se trataba de prevenirla.