Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras EL INVENTARIO DEL DOCTOR
ERA un audaz designio el que había concebido el capitán Hatteras de elevarse hacia el Norte y de reservar a Inglaterra, su patria, la gloria de descubrir el polo boreal del mundo. Aquel valiente marino acababa de hacer cuanto era posible dentro de los límites de las facultades humanas. Después de haber luchado por espacio de nueve meses contra las corrientes y contra las tempestades, después de haber quebrantado montañas de hielo y destrozado bancos, después de haber luchado contra los fríos de un invierno sin precedentes en las regiones hiperbóreas, después de haber resumido en su expedición los trabajos de sus predecesores y comprobado y rehecho, si así puede decirse, la historia de los descubrimientos polares, después de haber conducido su bergantín, el Forward, más allá de los mares conocidos, en fin, después de haber cumplido la mitad de la misión que se había impuesto, veía sus grandes propósitos súbitamente trastocados. La traición o, por mejor decir, el desaliento de su tripulación, abatida por las durezas de las pruebas y la criminal locura de algunos excitadores, lo dejaban en una espantosa situación: de dieciocho hombres que se embarcaron en el bergantín, no quedaban más que cuatro, abandonados sin recursos y sin buque a más de 2.500 millas de su país.
