Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LAS PRIMERAS PALABRAS DE ALTAMONT
DESPUÉS de anochecer, a cosa de las ocho, el cielo quedó por algunos instantes despejado de sus brumas de nieve, y las constelaciones brillaron con un vivo resplandor en una atmósfera más fría.
Hatteras aprovechó aquella variación para ir a tomar la altura de algunas estrellas. Salió sin decir una palabra, llevándose los instrumentos. Quería determinar la posición y averiguar si el icefield seguía aún derivando.
A la media hora volvió, y se echó en un rincón de la casa, quedando abismado en una profunda inmovilidad que no debía de ser la del sueño.
Al día siguiente, cayó una nueva nevada muy abundante, por lo que el doctor se felicitó de haber emprendido sus pesquisas el día antes, pues una vasta cortina cubrió muy pronto el campo de hielo, y todos los vestigios de la explosión del Forward desaparecieron bajo una capa de nieve que no tenía menos de tres pies de espesor.
