Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras EN ALTA MAR
EL viento, desigual, pero favorable, precipitaba con fuerza sus ráfagas de abril. El Forward surcaba el mar rápidamente, y su hélice no oponÃa obstáculo alguno a su marcha. A cosa de las tres, cruza junto al buque de vapor que hace el servicio entre Liverpool y la isla de Man, y que lleva cuarteladas en sus tambores las tres piernas de Sicilia. El capitán saludó con la bocina desde el alcázar, siendo éste el último adiós que pudo oÃr la tripulación del Forward.
A las cinco, el práctico de Liverpool entregó a Ricardo Shandon el mando del buque y volvió a su bote, el cual viró de pronto y no tardó en desaparecer hacia el Sudoeste.
El bergantÃn dobló al anochecer el cabo de Man, en el extremo meridional de la isla de este nombre. Durante la noche el mar estuvo muy picado. El Forward se condujo admirablemente; dejó atrás, al Noroeste, la punta de Ayr, y se dirigió hacia el canal del Norte.

Johnson tenÃa razón que le sobraba. En el mar el instinto marÃtimo de la gente del oficio recobra su imperio. Los marineros, viendo la bondad del buque, olvidaban lo que la situación tenÃa de anómalo. La vida de a bordo se estableció regularmente.
