Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LA ARCADIA BOREAL
EL 20 de mayo fue el primer dÃa del año en que no hubo puesta de sol. El disco del astro no hizo más que tomar el extremo del horizonte, rozándolo apenas, y se levantó en seguida. Se entraba en el perÃodo de los dÃas sin noche, de los dÃas de veinticuatro horas. Al dÃa siguiente el radiante astro apareció rodeado de un halo magnÃfico, cÃrculo luminoso que brillaba con todos los colores del prisma. La aparición muy frecuente de semejantes fenómenos llamaba siempre la atención del doctor, el cual no dejaba nunca de anotar la fecha, las dimensiones y la apariencia. El que observó en aquel dÃa presentaba, por su forma elÃptica, disposiciones aún poco conocidas.
Pronto reaparecieron aves en gran número. Bandadas de avutardas; ejércitos de gansos canadienses, o procedentes de las lejanas comarcas de la Florida o de Arkansas, cruzaban hacia el Norte con una rapidez asombrosa, teniendo la primavera debajo de sus alas. El doctor logró matar algunas, e igualmente tres o cuatro grullas precoces y hasta una cigüeña solitaria.
