Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras REGRESO AL SUR
TRES horas después del triste desenlace de las aventuras del capitán Hatteras, Clawbonny, Altamont y los dos marineros se hallaban reunidos en la gruta al pie del volcán.
Todos suplicaron a Clawbonny que diese su opinión acerca de lo que convendrÃa hacer.
—Amigos mÃos —dijo el doctor—, no podemos prolongar nuestra permanencia en la «isla de la Reina»; tenemos delante un mar libre y una cantidad suficiente de provisiones. Es menester partir y volver a toda prisa al «Fuerte Providencia», donde invernaremos hasta el verano próximo.
—Soy del mismo parecer —respondió Altamont—; debemos aprovechar el viento, que nos es favorable, y mañana nos haremos a la mar.
Hubo durante todo el dÃa un profundo abatimiento. La locura del capitán era de un funesto presagio, y cuando Johnson, Bell y Altamont pensaban en la vuelta, se consideraban como abandonados, y sentÃan flaquear su ánimo. Les hacÃa falta el alma intrépida de Hatteras.
Sin embargo, a fuer de hombres enérgicos, se aprestaron a luchar de nuevo contra los elementos, y hasta contra sà mismos, si alguna vez se sentÃan desfallecer.
Al dÃa siguiente, sábado 13 de julio, se embarcaron los efectos del campamento, y quedó todo dispuesto para la marcha.
