Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras EL ESTRECHO DE DAVIS
EL Forward se abrió un camino fácil entre los hielos medio resquebrajados. El viento era bueno pero la temperatura muy baja. Las corrientes de aire, paseándose por los icefields[15], traÃan sus frÃas penetraciones.

La noche exigÃa la más severa atención. Las montañas flotantes se estrechaban en aquel paso angosto. Con frecuencia, se contaban un centenar de ellas en el extremo del horizonte. Se desprendÃan de las costas elevadas, mordidas por las olas roedoras y la influencia de la estación de abril, para ir a fundirse o abismarse en las profundidades del océano. Se encontraban también largas procesiones de maderos, cuyo choque era preciso evitar, por lo que el crow’snest[16], fue colocado en el tope del trinquete. El crow’snest consistÃa en un tonel de fondo movible, en el cual el icemaster, al abrigo del viento, vigilaba el mar, daba aviso de los témpanos que descubrÃa, y, en caso necesario, mandaba la maniobra.
Las noches eran cortas. El sol habÃa reaparecido desde el 31 de enero, a consecuencia de la refracción, y tendÃa a mantenerse más y más encima del horizonte. Pero la nieve dañaba la vista, y si bien no producÃa una oscuridad completa, hacÃa muy penosa la navegación.
