De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —Ya sé lo que es ese supuesto bulto. ¡No es esferoide ni fragmento de planeta!
—¿Pues qué es? —preguntó Barbicane.
—¡Nuestro pobre perro, el marido de Diana!
En efecto, aquel objeto deforme imposible de conocer, reducido a la nada, era el cadáver de Satélite, aplastado como un odre vacÃo, y que subÃa por el espacio obedeciendo el movimiento del proyectil.
VII
