Dos años de vacaciones
Dos años de vacaciones —Vamos, volved abajo —dijo Briant —encerraos, tapaos la cabeza con la sábana, cerrad los ojos, y asà no tendréis miedo. No hay peligro ninguno.
—¡Atención!… ¡Otra ola!… —exclamó Mokó.
Y, en efecto, un violento choque se sintió en la popa; pero felizmente no embarco agua, porque si tal hubiera sucedido, la ruina serÃa completa, pues penetrando el agua en el interior por la puerta de la escotilla, el yate no hubiera podido levantarse más.
—¡Volveos adentro, con mil rayos! —exclamó Gordon—: ¡volveos, si no queréis que os castigue!
—Vamos, niños, marchaos —volvió a repetir Briant con más dulzura.
Las dos cabecitas desaparecieron; mas en aquel momento, otro muchacho, que acababa de subir, preguntó:
—¿No nos necesitas, Briant?
—No: Baxter, Cross, Webb, Service, Wilcox y tú, quedaos con los pequeños. Bastamos aquà los cuatro.
Baxter volvió a cerrar por dentro.
—Los demás también tienen miedo —habÃa dicho Dole, según recordarán nuestros lectores.
