Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras Se presentó, en efecto. Era un marinero «grande, robusto y musculoso, con una expresión de audacia de todos los diablos». Después de algunas vacilaciones, lo confesó todo. El mono se había escapado de casa, al tiempo que le arrebataba la navaja, en el momento que se afeitaba. El marinero, asustado, había seguido al animal. Este en su frenética fuga, llegó a la calle Morgue, encontró la varilla del pararrayos, por la cual subió ágilmente. Su dueño lo imitó. El mono encontró una ventana abierta y se precipitó a través de ella hacia el interior del apartamento de las desgraciadas mujeres. El resto es conocido. El marinero asistió al drama sin poderlo evitar, llamando al mono y gritando. Luego, habiendo perdido la cabeza, se dio a la fuga, seguido por el animal, que, cerrando la ventana de una patada, se deslizó hacia la calle y desapareció a su vez.
Hasta aquí esta extraña historia y su verdadera explicación. Se ve qué maravillosas cualidades del autor ha puesto ella en evidencia. Tiene tal aire de verdad, que a veces uno cree estar leyendo un acta de acusación tomada por completo de la Gaceta de los Tribunales.