Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras Todas aquellas riquezas se fueron transportando poco a poco a la cabaña de Legrand. Poe moría de impaciencia por saber cómo le había llegado a su amigo el conocimiento de la existencia de este tesoro. Acto seguido, William comenzó a contar.
La narración anterior no puede dar al lector más que una idea imperfecta del estilo del novelista. No he podido describirles la excitación enfermiza de William durante esa noche. Este descubrimiento de un tesoro es más o menos similar a todos los descubrimientos de este tipo que han podido leer. Con la excepción de la entrada en escena del escarabajo y el cráneo, no hay nada fuera de lo común. Pero llegamos, ahora, a la parte pintoresca y singular del cuento, donde comenzamos a describir la serie de deducciones que llevaron a William al descubrimiento del tesoro.
Empezó recordándole a su amigo aquel tosco boceto que realizara del escarabajo en su primera visita, el cual resultó ser la representación de una calavera. El dibujo había sido hecho en un pedazo de pergamino muy delgado.
Le contó en qué circunstancias había encontrado dicho pergamino. Fue en el extremo de la isla, cerca de los restos de un barco naufragado, el mismo día que descubrió el escarabajo, el cual envolvió en ese pedazo de papel.