Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras El diecinueve de enero, fue descubierta una tierra a los ochenta y tres grados de latitud. Unos salvajes, de una raza desconocida, de piel de un negro azabache, vinieron al encuentro de la goleta, que evidentemente tomaron por una criatura viviente. El capitán Guy, animado por la buena disposición de los indígenas, decidió visitar el interior de la región y, acompañado de doce marineros bien armados, llegó a la aldea de Klock-Klock luego de tres horas de marcha. Gordon formaba parte de la expedición.
«A cada paso que dábamos por aquella tierra —dice— adquiríamos la forzosa convicción de que nos hallábamos en una comarca esencialmente diferente de todas las visitadas hasta entonces por hombres civilizados».
En efecto, los árboles no se parecían a ninguno de los que abundaban en las zonas tórridas, las piedras eran nuevas teniendo en cuenta su masa y su estratificación y el agua presentaba fenómenos aún más singulares.
«Era en realidad tan límpida como cualquier agua calcárea existente, no tenía la apariencia usual de la claridad, presentando a la vista, cuando fluía todos los matices posibles de púrpura, como los visos de una seda tornasolada».
Los animales de esta región diferían esencialmente de los animales conocidos, al menos en apariencia.