Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras «9 de marzo. —Toda la materia cenizosa caÃa ahora incesantemente sobre nosotros, y en grandes cantidades. La cordillera de vapor al sur se habÃa elevado prodigiosamente en el horizonte, y comenzaba a tomar una forma más clara. Solo puedo compararla con una catarata ilimitada, precipitándose silenciosamente en el mar desde alguna inmensa y muy lejana muralla que se alzase en el cielo. La gigantesca cortina corrÃa a lo largo de t oda la extensión del horizonte sur. No producÃa ruido alguno.
»21 de marzo. —SombrÃas tinieblas se cernÃan sobre nosotros; pero de las profundidades lechosas del océano surgió un resplandor luminoso que se deslizó por los costados de la barca. Estábamos casi abrumados por aquella lluvia de cenizas blanquecinas que caÃan sobre nosotros y sobre la canoa, pero que se deshacÃa al caer en el agua. La cima de la catarata se perdÃa por completo en la oscuridad y en la distancia. Pero era evidente que nos acercábamos a ella a una velocidad espantosa. A intervalos eran visibles en ella unas anchas y claras grietas, aunque solo momentáneamente, y desde esas grietas, dentro de las cuales habÃa un caos de flotantes y confusas imágenes, soplaban unos vientos impetuosos y poderosos, aunque silenciosos, rasgando en su carrera el océano incendiado.