El Chancellor
El Chancellor DAÑOS. — ¿EN QUÉ CONSISTEN Y CUANTO DURARÁN LAS PROVISIONES? — ABATIMIENTO GENERAL.
22 de diciembre.
AMANECE por fin, apareciendo el sol entre las últimas nubes que la tempestad ha dejado tras ella. La lucha de los elementos ha durado sólo algunas horas, pero ha sido espantosa, el aire y el agua batiéndose con una violencia sin igual.
Sólo he podido indicar los incidentes principales, porque el desvanecimiento que ha seguido a mi caída no me ha permitido observar el fin de este cataclismo. Sé solamente que, poco tiempo después del golpe de mar que arrebato a los dos hombres, el huracán se calmó bajo el efecto de aguaceros violentos, y que la tensión eléctrica de la atmósfera se aminoró. La tempestad pues, ha acabado antes de amanecer. ¡Pero en este corto espacio de tiempo, nos ha causado enormes daños, nos ha infligido unas pérdidas irreparables, y como consecuencia, nos esperan unas dolorosas miserias! ¡Ni siquiera hemos podido conservar una gota de estos torrentes de agua que nos cayeron!
Vuelvo en mi, gracias a los cuidados de los Letourneur y de la señorita Herbey, pero es a Roberto Kurtis a quien debo no haber sido arrastrado por un segundo golpe de mar.
