El Chancellor
El Chancellor LA TRIPULACIÓN DEL CHANCELLOR. —DOS PASAJEROS
28 de setiembre.
EL capitán del Chancellor, llamado Juan Sila Huntly, es un escocés de Dundee, de cincuenta años de edad, que tiene fama de hábil navegante del Atlántico. De estatura mediana, hombros estrechos y cabeza pequeña, que acostumbra llevar algo inclinada hacia la izquierda, es uno de esos hombres a quienes se puede juzgar a primera vista, aunque no se sea buen fisonomista.
A mí, Sila Huntly, a pesar de su reputación de ser buen marino y de saber perfectamente su oficio, me parece un carácter poco firme y desprovisto de la energía física y moral que se le supone.
En efecto, su actitud es pesada y su cuerpo adolece de cierta especie de abatimiento. La indecisión de su mirada, el movimiento pasivo de sus manos, y la oscilación que lleva lentamente a sostenerse, ya sobre una pierna, ya sobre la otra, revelan que es hombre negligente, y que, por consiguiente, dista mucho de ser enérgico y obstinado, porque sus ojos no se contraen, sus quijadas son blandas y sus puños no tienen tendencia habitual a cerrarse. Además, le encuentro un aire singular que no acierto a explicarme aún, pero le observaré con la atención que merece el comandante de un buque, es decir, el amo después de Dios.
