El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco TERRIBLES INQUIETUDES
Según los bares, la aparición de estas enormes fogatas en la cúspide del Duido debe ser considerada en el país como funesto presagio, anuncio de catástrofes.
Según los mariquitares, este fenómeno es indicio de una serie de acontecimientos felices.
Estas dos tribus indias tienen, pues, ima manera opuesta de considerar los pronósticos de su profética montaña. Pero, sea de quien fuere la razón, lo cierto es que la vecindad del Duido no ha llevado felicidad al pueblo de Esmeralda.
Difícilmente se encontraría situación más agradable en las sabanas contiguas al Orinoco, pastos más apropiados para las bestias, ni mejor clima, en el que son desconocidos los rigores de la temperatura tropical. Y no obstante, Esmeralda está en ima lamentable situación de abandono y decaimiento. Del antiguo pueblo fundado por los colonos españoles sólo quedan las ruinas de una pequeña iglesia y cinco o seis cabañas ocupadas temporalmente en las épocas de la caza y de la pesca.
Cuando la Gallinetta y la Moriche llegaron, no encontraron una sola embarcación en el puerto.

¿Y quién ha arrojado de allí a los indios? Pues legiones de mosquitos, que hacen aquel lugar inhabitable; millares de insectos, cuya maldita especie no podrían destruir todas las llamas del Duido.
