El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco A TRAVÉS DE LA SIERRA
A las seis de la mañana Jacques Helloch y sus compañeros abandonaron el campamento del pico Maunoir, dejándolo bajo la guardia de Parchal, en quien se podía tener confianza absoluta.
Parchal tenía a sus órdenes a los barqueros de la Gallinetta y de la Moriche, en total quince hombres. Los dos restantes, encargados del transporte de los equipajes, acompañaban a los viajeros. En caso de agresión, si Parchal no estaba en condiciones de defenderse ya contra los indígenas o contra un ataque de Alfaniz, debería abandonar el campamento, y, en cuanto fuera posible, llegar a la misión de Santa Juana. No era dudoso, y Jacques lo creía así, que la misión estaría en condiciones de resistir a los quivas, que infestaban aquella parte del territorio venezolano.
