El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco LA MISIÓN DE SANTA JUANA
Trece años antes del comienzo de esta historia, la región que atraviesa el río Torrida no poseía ni una aldea, ni un rancho.
Apenas si los indios la recorrían cuando la necesidad les obligaba a trashumar sus ganados. En la superficie de estos territorios no había más que vastas llanuras, fértiles pero incultas, impenetrables bosques, pantanos inundados en el invierno. Nada más que fieras, ofidios, monos, volátiles, sin olvidar los insectos, y particularmente los mosquitos, representaban la vida animal en aquellas comarcas aún casi desconocidas. Era, realmente, el desierto, en el que no se aventuraban nunca ni los mercaderes ni los exploradores de la República venezolana.
