El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Justo es advertir que aquellos dos geógrafos no eran los únicos que tal opinión sustentaban. No obstante las aseveraciones de atrevidos exploradores que remontaron el Orinoco casi hasta su origen, Díaz de la Fuente en 1760, Bobadilla en 1764 y Robert Schomburgken 1840; a pesar del reconocimiento efectuado por el francés Chaffanjon, el audaz viajero que desplegó el pabellón de Francia sobre las pendientes de la Parima, mojada por las primeras gotas del Orinoco; a pesar de tales noticias, que parecían decisivas, la cuestión no estaba resuelta para algunos espíritus tenaces, discípulos de Santo Tomás y tan exigentes, en lo que a pruebas se refiere, como el antiguo patrono de la incredulidad.
