El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico UNO Y UNO HACEN DOS
Aquella mañana un hotel, o, más bien, una posada, y no de las mejores, la posada de Sandy Bar, recibía dos viajeros llegados en el primer tren de Calais, pueblecito del Estado de Maine.
Estos dos viajeros, un hombre y una mujer, visiblemente fatigados por largo y penoso viaje, se hicieron inscribir con el nombre de Mr, y Mrs. Field. Este apellido, como los de Smith, Johnson y algunos otros de uso frecuente, son muy comunes entre las familias de origen anglosajón; de modo que es preciso estar dotado de cualidades extraordinarias, haber adquirido fama en la política, en las artes o en las armas, ser un genio, en una palabra, para atraer la atención cuando se lleva algún apellido tan vulgar.
Así, pues, como el nombre de Field no revelaba nada ni indicaba que los que así se inscribían fuesen personalidades destacadas, el posadero les anotó en su libro sin exigir más.
En aquella época, en los Estados Unidos, ningún nombre era más repetido que los de los participantes en el match Hypperbone y el del original miembro del Excentric Club.
Como ninguno de los «Siete» se llamaba Field, en Calais no se ocuparon de los recién llegados.
