El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico AVENTURAS DEL COMODORO URRICAN
A las ocho de la mañana del dĂa 11 de mayo, el comodoro Urrican habĂa tenido noticia del nĂșmero de puntos de la sexta jugada, que le concernĂa, y a las nueve y veinticinco habĂa abandonado Chicago.
Como puede verse, no habĂa perdido el tiempo; y debĂa no perderlo dada la obligaciĂłn de encontrarse antes de quince dĂas en el extremo de la penĂnsula de Florida.
Nueve, por cuatro y cinco, era uno de los mejores golpes de la partida. De un salto el afortunado jugador era enviado a la casilla 53. Cierto que, segĂșn el mapa confeccionado por William J. Hypperbone, esta casilla correspondĂa al Estado de Florida, el mĂĄs alejado en el Sudeste de la RepĂșblica norteamericana.
Los amigos de Hodge Urrican âsus partidarios, mejor dicho, pues Ă©l no tenĂa amigos, aunque mucha gente creĂa en la suerte de hombre tan mal encaradoâ quisieron felicitarle a su salida del Auditorium.
âÂżY por quĂ©? âpreguntĂł con aquel tono agrio que daba tanto encanto a sus palabrasâ. ÂżPor quĂ© felicitarme en el momento de ponerme en camino? Esto me ocasionarĂa un exceso de equipaje.
âComodoro âse le repetĂaâ, cinco y cuatro es un magnĂfico comienzo.
