El Testamento de un excéntrico
El Testamento de un excéntrico TOMADO POR OTRO
No creo que haya llegado.
—¿Y por qué no?
—Porque mi periódico nada ha dicho.
—Su periódico debe de estar mal informado, pues el mío ha publicado la noticia hace tiempo.
—Pues me daré de baja.
—Obrará usted bien.
—Así lo creo; pues no es correcto que un periódico deje de dar a sus lectores noticias de tal importancia.
—En efecto, es imperdonable.
Este diálogo era sostenido por dos ciudadanos de Cincinnati que paseaban por el puente colgante, de ciento sesenta toesas de largo, que cruzaba el Ohio, casi en la embocadura del Licking, entre la metrópoli y los arrabales de Newport y Covington, construidos sobre el territorio de Kentucky.

El Ohio, «el Río Bello», separa al Sur y al Sudeste el Estado de este nombre de los de Kentucky y Virginia Occidental. Algunas longitudes geodésicas le son comunes al Este con Pennsylvania, al Norte con Michigan y al Oeste con Indiana; tiene, además, costa en el lago Erie.
